“Que un nene quiera jugar en el rincón de la cocina y que una nena quiera hacer de colectivera sin que la maestra tome nota de la ‘anormalidad’ en la conducta de los dos pequeños que eligieron algo imprevisto.”
Los viernes, Página/12 trae dos suplementos: Las 12, de mujeres (pero no del estilo ropa-maquillaje-y-cómo-atraer-hombres), y Soy, de diversidad sexual. Ambos están completos en internet, gratis, y los recomiendo. Entre tanta crítica a la prensa, ya ni sé a qué diarios creerle; pero que yo sepa, este es el único con contenidos así.
“Que el profesor pueda decir que tiene novio sin que sea el blanco de las más terribles sospechas de parte de padres, madres, docentes y directivos del colegio.”
El viernes pasado, la tapa de Las 12 me llamó la atención: mostraba un pie de nena manejando una pelota. La nota se trataba sobre los contenidos –recién aprobados– de la nueva Ley de Educación Sexual, que no solo va a incluir temas biológicos, sino también de género, de orientación sexual, de responsabilidad hacia el otro. ¡Por fin!
“Que la heterosexualidad no esté sobrevalorada en relación con otras identidades sexuales, cada una tan valiosa, rica y llena de posibilidades como la otra.”
Lo que más me sorprendió fue lo inclusivo que va a ser el programa con respecto a diversidad sexual y de género. Por ejemplo, según la nota, se van a cuestionar los prejuicios acerca de cómo actúan los distintos sexos y acerca de cómo está conformada una familia. Sería asombroso que se llevara a la práctica.
“¿Será factible que algún día estos hechos enunciados conformen la cotidianidad dentro del aula?”
Crucemos los dedos.